...yo tenía que estar entrenando a tope para correr un triatlón en algo más de un mes, pesar 8 kilos menos, y de depresión pretraumática postpseudoerasmus por volver a Barcelona...
En cambio aquí sigo, en la ciudad del viento en un año que aun no ha conocido el verano y las tormentas primaverales tardías están a la orden del día; a puntito de hacer dos mudanzas, una de piso y otra de oficina, sin cambiar ni de compañero de piso ni de trabajo...
Sí esto significa que me quedo en Chicago, 6 meses más, postpongo todo un poquito, no sé si para bien, para mal o sin más, pero eso hago. Por una vez he decidido no pensar y a sabiendas que estoy bien aquí y ahora, ¿Porqué no alargarlo? Me quedo haciendo un trabajo que me gusta, pero no me entusiasma, que me agota y vacía mentalmente hasta el punto de que hay días que vuelvo a casa echa un trapo, siendo un auténtico cero a la izquierda. En una ciudad dura, extrema, rencorosa. En un país que, al que, para que engañarnos, cada vez le encuentro más pegas, las cabinas de los baños públicos que no cierran del todo, las ingentes cantidades de azúcar y glucosa en todo lo comestible, la separación popular entre vigoréxicos y obesos, el chaqueterismo en cualquier deporte, siempre y cuando USA tenga opciones de ganar, la superficialidad ante cualquier juicio, entre otras. Pero que también me ha enseñado y me ha hecho crecer como persona, me ha demostrado que la crítica sí tiene lugar, que la naturaleza es absolutamente maravillosa y una gran parte de mi, que no debo infravalorarme, que aun a 6000km de distancia de casa, el mundo sigue siendo un pañuelo, y puedes acabar viviendo con un exrival de hockey hierba que casualmente también era portero, y al que no ponías cara, pero no era desconocido del todo, que esas personas que te cruzabas en la escuela y que has conocido solo porque la casualidad os a juntado en un programa de intercambio, merecen infinitamente la pena, que todavía quedan cosas capaces de emocionarme, y por las que me puedo apasionar, y que no importa lo lejos que te vayas el mundo es tan pequeño como tú te lo quieras hacer, y que incluso haciendo algo que de primeras no es estimulante siempre puedes sacar cosas buenas.
Sí, han sido muchas cosas este año, pero a la vez no ha sido un año tan diferente, solo me ha costado un poco más encontrarme como en casa, y ahora que por fin lo he conseguido no tengo intención de volver, porque los meses que quedan, son los meses de verdad, los que cuentan. Dejemos el trauma para más adelante. Y a todos vosotros que seguís al otro lado del charco, tendréis que perdonarme, pero mi vuelo de vuelta ha sufrido un retraso de seis meses.
Nos vemos en Febrero figuras!
lunes, 28 de julio de 2014
viernes, 9 de mayo de 2014
desentumeciendo
...Y de repente, sopesamos la posibilidad de estar rematadamente locos, de verdaderamente estar como cabras y nos pareció bien. Decidimos que la locura en su álgido clímax nos ayudaría a enfrentarnos a esos arrebatos que nos daban tan a menudo, sin demasiados quebraderos de cabeza. Que no estaba necesariamente mal querer cruzar el mundo en globo aerostático con escala en Maldivas para no dejar de hacer surf durante 3 días seguidos sin parar a respirar y luego enfrentarnos a leones en un safari de los nuestros, de los de capa y espada... Y aunque en el fondo sepamos que que no es posible, eso no nos estorba lo mas mínimo, porque ahí esta la magia aunque ellos nunca lo sepan...
viernes, 14 de febrero de 2014
Hay regalos y regalos...
Respira un segundo, pon mueca de aturdimiento, mantén la mirada, y sin dejar que pase el tiempo necesario para procesar el significado de la situación salta al vacío. Sin miramientos, déjate llevar, y que por un momento, por un día, tu hiperracionalidad no diseccione los acontecimientos en pedacitos tan sumamente pequeños, que luego sea imposible disfrutar de ellos. Las migas para los pájaros, que hoy toca comer el pastel entero y con las manos, mánchate, ponte perdida y disfruta de ello como lo hacen los niños cuando juegan en los charcos. Hoy tienes permiso para volver por una noche a la inocencia de los más pequeños, que no se plantean nada más allá de a que hora es la merienda, ese es mi regalo de San Valentín, disfrútalo porque mañana será otro día y la magia del momento con toda su espontaneidad se esfumará y tú volverás a tu celda, en la que nunca dejas pasar a nadie, porque hay intimidades que es mejor no compartir.
miércoles, 22 de enero de 2014
PORTFOLIOS
Y aquí estoy de nuevo luchando con archivos de años ha, para juntar un pseudoportfolio otra vez. No deja de ser gracioso como el trabajo de antaño, ese que a mi me gustaría quemar para después enterrar sus cenizas, al final es lo que determina quién soy, mi futuro, si valgo o no valgo, cuando probablemente lo poco realmente válido de mi persona no se encuentre entre esas hojas.
Y sin embargo aquí sigo luchando con InDesign para conseguir dar una imagen más madura, más yo esta vez, ni que pudiese haber cambiado tanto de un año para otro... pero hay que seguir moviéndose, tomando decisiones que me alejen cada vez más de un principio que hoy se torna borroso, para acercarme a un punto extraño, desconocido, que por inde sea mejor.
Y sin embargo aquí sigo luchando con InDesign para conseguir dar una imagen más madura, más yo esta vez, ni que pudiese haber cambiado tanto de un año para otro... pero hay que seguir moviéndose, tomando decisiones que me alejen cada vez más de un principio que hoy se torna borroso, para acercarme a un punto extraño, desconocido, que por inde sea mejor.
lunes, 20 de enero de 2014
El día que dejé de tener miedo
Y de repente dejé de temer, temer al futuro, al cercano, al lejano, al mañana. Dejé de temer a que la distancia física se interpusiese entre los que quiero y yo. A no tener un cuerpo que me abrigase en las frías noches que siempre están por llegar y dejé de morirme de miedo al pensar en el gigante monstruo de la decepción, el que decepciona a los demás y el que me decepciona a mí misma, y, aun no me explico como, todo empezó a cobrar sentido, un sentido ridículo que probablemente sólo me tranquilizase a mí, pero que de alguna manera hacía la vida un poco más ligera, más fácil.
domingo, 27 de octubre de 2013
Chaquetas ajadas
Una chaqueta de franela de cuadros verdes y azules vestía mi hastío en el invierno en que la ciudad no conoció la nieve, pero ahora el otoño que se presenta húmedo y oscuro ha destrozado mi camisa y eso nunca es buen presagio, aunque igual avecine nuevos comienzos y nuevas oportunidades, quien sabe, igual la nieve, como siempre, será la que tenga la última palabra.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Ya no temo a las mareas que vienen y van
Rick entonaba "Ya no temo a las mareas que viene y van..." en aquel concierto de la Mercé en la Plaza dels Angels al que arrastré a todos y en que Sara y yo cual grupis le gritábamos guapo a Gonzalo, mientras "Los Vecinos" nos tumbaban a base de búfalos... Y recuerdo que en ese momento, de alguna manera, supe que era el comienzo del resto de mi vida, creencia de la que aun hoy soy defensora. Igual fue debido a uno de los veranos más interesantes de mi existencia y a una serie de personas que durante esas vacaciones entraron en mi vida y removieron mi forma de pensar preparándome para lo que estaba por venir... De esta forma puedo asegurar que mi vida empezó el año pasado, aunque no sé exactamente por qué, ni en lo que eso convierte los 21 años previos... Sólo sé que desde aquel "...ahora me tumbo en la arena a verlas pasar..." el mundo dió todas las vueltas que su desviado eje le permitió para llevarme a donde hoy estoy: subí a la montaña más alta para bajar de la manera más rápida y abrupta y en el camino de bajada encontrar que había más postas de descanso con posaderos amigos dispuestos a hacerme la bajada más amena de los que en un momento imaginé...
He dado mis rodeos y vueltas para encontrarme dónde hoy estoy, y sin embargo el sentimiento de estar exactamente donde debo estar no se me quita de la cabeza, con la consecuente sonrisa que eso genera, soy feliz! La incertidumbre del futuro sigue ahí, como la de cualquier estudiante de arquitectura español que aproxime la recta final, pero ni me agobia, ni me preocupa... Porque de algún modo sé que estoy en el camino, aunque por mi parte, siempre tenga la tendencia a hacer los caminos más largos, díficiles y sinuosos posibles para llegar a un punto cualquiera, pero me da igual porque si este año me ha enseñado algo, aunque de hecho me halla enseñado muchas cosas, es que si disfrutas del camino, el resto viene rodado.
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