viernes, 14 de febrero de 2014
Hay regalos y regalos...
Respira un segundo, pon mueca de aturdimiento, mantén la mirada, y sin dejar que pase el tiempo necesario para procesar el significado de la situación salta al vacío. Sin miramientos, déjate llevar, y que por un momento, por un día, tu hiperracionalidad no diseccione los acontecimientos en pedacitos tan sumamente pequeños, que luego sea imposible disfrutar de ellos. Las migas para los pájaros, que hoy toca comer el pastel entero y con las manos, mánchate, ponte perdida y disfruta de ello como lo hacen los niños cuando juegan en los charcos. Hoy tienes permiso para volver por una noche a la inocencia de los más pequeños, que no se plantean nada más allá de a que hora es la merienda, ese es mi regalo de San Valentín, disfrútalo porque mañana será otro día y la magia del momento con toda su espontaneidad se esfumará y tú volverás a tu celda, en la que nunca dejas pasar a nadie, porque hay intimidades que es mejor no compartir.
miércoles, 22 de enero de 2014
PORTFOLIOS
Y aquí estoy de nuevo luchando con archivos de años ha, para juntar un pseudoportfolio otra vez. No deja de ser gracioso como el trabajo de antaño, ese que a mi me gustaría quemar para después enterrar sus cenizas, al final es lo que determina quién soy, mi futuro, si valgo o no valgo, cuando probablemente lo poco realmente válido de mi persona no se encuentre entre esas hojas.
Y sin embargo aquí sigo luchando con InDesign para conseguir dar una imagen más madura, más yo esta vez, ni que pudiese haber cambiado tanto de un año para otro... pero hay que seguir moviéndose, tomando decisiones que me alejen cada vez más de un principio que hoy se torna borroso, para acercarme a un punto extraño, desconocido, que por inde sea mejor.
Y sin embargo aquí sigo luchando con InDesign para conseguir dar una imagen más madura, más yo esta vez, ni que pudiese haber cambiado tanto de un año para otro... pero hay que seguir moviéndose, tomando decisiones que me alejen cada vez más de un principio que hoy se torna borroso, para acercarme a un punto extraño, desconocido, que por inde sea mejor.
lunes, 20 de enero de 2014
El día que dejé de tener miedo
Y de repente dejé de temer, temer al futuro, al cercano, al lejano, al mañana. Dejé de temer a que la distancia física se interpusiese entre los que quiero y yo. A no tener un cuerpo que me abrigase en las frías noches que siempre están por llegar y dejé de morirme de miedo al pensar en el gigante monstruo de la decepción, el que decepciona a los demás y el que me decepciona a mí misma, y, aun no me explico como, todo empezó a cobrar sentido, un sentido ridículo que probablemente sólo me tranquilizase a mí, pero que de alguna manera hacía la vida un poco más ligera, más fácil.
domingo, 27 de octubre de 2013
Chaquetas ajadas
Una chaqueta de franela de cuadros verdes y azules vestía mi hastío en el invierno en que la ciudad no conoció la nieve, pero ahora el otoño que se presenta húmedo y oscuro ha destrozado mi camisa y eso nunca es buen presagio, aunque igual avecine nuevos comienzos y nuevas oportunidades, quien sabe, igual la nieve, como siempre, será la que tenga la última palabra.
domingo, 29 de septiembre de 2013
Ya no temo a las mareas que vienen y van
Rick entonaba "Ya no temo a las mareas que viene y van..." en aquel concierto de la Mercé en la Plaza dels Angels al que arrastré a todos y en que Sara y yo cual grupis le gritábamos guapo a Gonzalo, mientras "Los Vecinos" nos tumbaban a base de búfalos... Y recuerdo que en ese momento, de alguna manera, supe que era el comienzo del resto de mi vida, creencia de la que aun hoy soy defensora. Igual fue debido a uno de los veranos más interesantes de mi existencia y a una serie de personas que durante esas vacaciones entraron en mi vida y removieron mi forma de pensar preparándome para lo que estaba por venir... De esta forma puedo asegurar que mi vida empezó el año pasado, aunque no sé exactamente por qué, ni en lo que eso convierte los 21 años previos... Sólo sé que desde aquel "...ahora me tumbo en la arena a verlas pasar..." el mundo dió todas las vueltas que su desviado eje le permitió para llevarme a donde hoy estoy: subí a la montaña más alta para bajar de la manera más rápida y abrupta y en el camino de bajada encontrar que había más postas de descanso con posaderos amigos dispuestos a hacerme la bajada más amena de los que en un momento imaginé...
He dado mis rodeos y vueltas para encontrarme dónde hoy estoy, y sin embargo el sentimiento de estar exactamente donde debo estar no se me quita de la cabeza, con la consecuente sonrisa que eso genera, soy feliz! La incertidumbre del futuro sigue ahí, como la de cualquier estudiante de arquitectura español que aproxime la recta final, pero ni me agobia, ni me preocupa... Porque de algún modo sé que estoy en el camino, aunque por mi parte, siempre tenga la tendencia a hacer los caminos más largos, díficiles y sinuosos posibles para llegar a un punto cualquiera, pero me da igual porque si este año me ha enseñado algo, aunque de hecho me halla enseñado muchas cosas, es que si disfrutas del camino, el resto viene rodado.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Me apetecía contarte...
Me
apetecía contarte que todo me va bien, aunque sé que no tenías dudas de ello.
Me
apetecía contarte que la ciudad es tan increíble como un día tú me la
describiste, y supongo que tan llena de misterios, aunque aun no me haya dado
tiempo a descubrirlos todos.
Me
apetecía contarte que por alguna razón esta ciudad me recuerda a ti, supongo
que porque eres quien con más entusiasmo me habló de ella.
Me
apetecía contarte que ese último consejo que me diste: Disfruta de Chicago,
viaja mucho y conoce a mucha gente, es mi lema a seguir, aunque aun no haya
viajado en absoluto, y la mayoría de mis nuevos amigos sean expatriados
temporales como yo, ya sabes eso siempre une.
Me
apetecía contarte que la distancia no ha hecho que me aclare en absoluto, y que
siendo consciente de que tu compatibilidad para conmigo, el hecho de que a veces
no lo sienta así, me desconcierta hasta el punto de desconcertarte yo a ti…
Me
apetecía aclararte que esto no es una declaración de amor, ni de odio, ni de
resignación, simplemente quiere decir, que últimamente me acuerdo de ti, con lo
que quiera que eso signifique.
Me
apetecía que supieses que soy consciente que el mundo es pequeño incluso dentro
de toda su inmensidad, y que la vida es corta aunque dure una eternidad. Que sé
que debo luchar por vivirlo todo intensamente, hasta la mayor nimiedad, porque
sé, y soy consciente de que en eso estaremos de acuerdo, que una vida sin
pasión no merece la pena ser vivida.
Me apetecía
que supieses que a veces me gustaría que estuvieses aquí, aunque la mayoría
agradezco que no sea así.
Y
supongo que me apetecía decirte todo esto, para que entendieses que mis
complicaciones son más profundas de lo que incluso yo soy capaz de comprender,
y a la vez creo que me alienta el saber que probablemente nunca leerás estas
líneas, y que una vez más las palabras son solo catarsis en mi caótico mundo.
miércoles, 18 de septiembre de 2013
y de repente fuimos personas
Soñábamos historias de amor en escenarios tan poéticos y mitificados como Manhatan o Paris, y nada de lo real era suficientemente perfecto para valer la pena...
Creíamos que tocar el cielo no solo estaba a nuestro alcance, sino que era nuestro destino, pero que había de llegar después del macroesfuerzo que moldea al héroe, que lo aleja del resto de la humanidad con cierto atisbo de incomprensión, pero con la recompensa de sentirlo todo más y mejor y ser parte de la cena de los Dioses, dónde solo tienen cabida los más tiernos manjares y las más extraordinarias personalidades.
Y ahora vacíos por dentro pero seguros que el esfuerzo ha valido la pena, porque sin ser héroes, ni dioses hemos reconocido ser personas y sabemos que lo pasado fue especial y que lo que está por venir es tan impredecible como magnífico, porque el futuro y la vida, siendo crudo y hastío es mágico y emocionante.
Creíamos que tocar el cielo no solo estaba a nuestro alcance, sino que era nuestro destino, pero que había de llegar después del macroesfuerzo que moldea al héroe, que lo aleja del resto de la humanidad con cierto atisbo de incomprensión, pero con la recompensa de sentirlo todo más y mejor y ser parte de la cena de los Dioses, dónde solo tienen cabida los más tiernos manjares y las más extraordinarias personalidades.
Y ahora vacíos por dentro pero seguros que el esfuerzo ha valido la pena, porque sin ser héroes, ni dioses hemos reconocido ser personas y sabemos que lo pasado fue especial y que lo que está por venir es tan impredecible como magnífico, porque el futuro y la vida, siendo crudo y hastío es mágico y emocionante.
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